Nueva Fuerza de Izquierda

Publicado en por Socialistas Allendistas de Magallanes

Documento de Discusión.

Encuentro Nacional 20 y 21 de Mayo de 2011.


Nos convocamos bajo una idea, un deseo y un inmenso desafío: nuestro país necesita cambiar económica y políticamente, pero también su estado anímico, su estado cultural. Chile necesita transformarse en una sociedad donde todas las personas tengan una vida digna y sean respetadas. Requerimos de una nueva fuerza que desde la Izquierda levante a Chile. Una Nueva Fuerza de Izquierda que construya una alternativa seria pero alegre, justa y democrática, libre y solidaria.

Este desafío debe tener presente que la Izquierda en Chile no parte hoy con nosotras y nosotros. Una Izquierda que se reconoce y reconoce en la lucha histórica de los movimientos políticos, sociales, culturales que en Chile, Latinoamérica y el mundo han conquistado mayores espacios de emancipación. Muchas vidas de hombres y mujeres han marcado el ideario de un socialismo democrático por el cual luchar. Muchos hombres y mujeres hoy luchan y se organizan por una vida digna, justa y transformadora. Se organizan por sus derechos al agua y a la tierra, a la vivienda y al trabajo, a la educación y la salud. Simplemente se organizan por un buen vivir. Ése es nuestro referente, convertir las legítimas demandas de quienes sufren día a día los embates de las injusticias de una sociedad profundamente desigual e intolerante.

Necesitamos fundar una Izquierda protagónica que, sustentada en sólidos principios éticos y políticos, busque potenciar los proyectos de vida de quienes conformamos Chile. Uno de nuestros mayores desafíos es construir una fuerza transformadora, que no solo busque visibilizar y corregir la brutal distribución de capitales e ingresos, sino cómo y en qué calidad nos reconocemos un@s a otr@s como iguales y diferentes.

Una fuerza que impulse un gran movimiento cultural transformador, que asuma un claro compromiso con una América Latina unida e integrada socialmente.

Este 21 de Mayo, tenemos el deber y la misión  de empezar todos juntos a construir esa alternativa. Para eso, creemos necesario debatir para construir, reconocer nuestras fuerzas y proponer a la sociedad chilena un nuevo camino, un nuevo proyecto de sociedad.

Por esto, los ejes que aquí se presentan, no pretenden ser exhaustivos de todas las demandas que como Izquierda queremos enfrentar para construir un nuevo Chile, solo reflejan los primeros pasos que una Nueva Fuerza de Izquierda deberá llevar a cabo para iniciar el proceso de transformación social que nos conduzca a un país justo, libre y democrático, en la que las desigualdades latentes de hoy queden en el pasado.

1.  Orden político y nueva constitución.

Afirmando nuestro compromiso inclaudicable con la democracia y los derechos humanos, por tanto debemos pensar la democracia que queremos y entenderla como un sistema social, económico y político que consagra
el principio de autodeterminación social, cuyo significado no se restringe al ámbito institucional.

Una Nueva Fuerza de Izquierda debe apostar por una democracia radical y plural, la cual sólo será posible mediante una sociedad civil fuerte y una ciudadanía activa en el ejercicio de sus derechos. Dicha participación asume hoy diferentes formas, que cobran expresión visible en los movimientos sociales y ciudadanos, a través de los cuales se reflejan las viejas y las nuevas demandas, reivindicaciones e identidades de una amplia diversidad de sectores sociales.

El principal desafío para un nuevo orden es establecer un Estado democrático, participativo, descentralizado que consagre el irrestricto respeto a los derechos humanos. Este proceso debe culminar en una nueva Constitución, guiada por el reconocimiento a nuestra diversidad, una carta de navegación que inspire a las Instituciones de
la sociedad en los principios de la igualdad, autonomía y solidaridad entre y para tod@s.

Los esfuerzos de esta nueva Fuerza de Izquierda deben conducir hacia la recuperación del patrimonio de chilenas y chilenos como garantía del bienestar de las futuras generaciones, sin permitir los abusos de
algunos sectores económicos y sociales que anulan la efectiva inclusión social. Promovemos una Constitución discutida y elaborada en una Asamblea Constituyente elegida democráticamente  y sancionada por el pueblo en un plebiscito nacional.

2. Modelo económico, nuevas relaciones de trabajo y seguridad social.

La Nueva Fuerza de Izquierda debe asumir la urgencia de aplicar cambios radicales al modelo económico imperante. Día a día vemos cómo el neoliberalismo descompone nuestra sociedad; como es el caso del
derecho a trabajar y a descansar dignamente luego de una vida de esfuerzo, los que han sido supeditados a la rentabilidad de las inversiones de los dueños de las ISAPRE y de las AFP.

El país requiere materializar una economía solidaria y sustentable que garantice la justa distribución de los bienes y la riqueza para todas y todos.


Una economía solidaria y sustentable ha de resolver el profundo desequilibrio de poder de las actuales relaciones de trabajo y garantizar la plena recuperación del derecho a la huelga, la sindicalización y la negociación colectiva.

El mercado ha impregnado los sistemas de salud y seguridad social, conculcando estos derechos a las personas ante los riesgos que se enfrentan en su vida. Los sistemas de pensiones y de salud no pueden ser negocios al arbitrio del mercado, sino que deben transformarse en instituciones fundadas en la solidaridad y la equitativa protección de todos los sectores de la sociedad.

Es imprescindible recuperar y fortalecer el sistema público de salud que garantice una atención de calidad y eficiente a todos los chilenos.

La seguridad pública debe asumirse como un problema integrado. Implica seguridad social, plenitud de derechos, sistema judicial ágil y eficiente. La violencia existente en la sociedad chilena tiene su base principal en la profunda injusticia social y en el todo vale impuesto por el gran empresariado. No puede ser sólo y principalmente como una función coercitiva del estado.

3.  Sustentabilidad y justicia ambiental

Debemos poner fin hoy a la acción depredadora sobre la biodiversidad. La nuestra y las próximas generaciones tienen el derecho a disfrutar de la naturaleza y medio ambiente limpio.

El actual modelo ha exhibido un desarrollo depredador con la naturaleza y sus recursos. En pro del crecimiento, se ha enajenado la soberanía nacional de nuestro suelo, aguas, aire y mar, y se ha vulnerado los derechos de las comunidades, destruyendo ecosistemas, usurpando territorios y recursos para beneficio de los grupos económicos y las corporaciones multinacionales.

Mediante la subordinación del Estado a los intereses privados y la promoción de patrones de producción y consumo insustentables, la energía, la agroindustria, la gran minería, la industria forestal y acuícola, y el sector inmobiliario han extendido su cobertura territorial y sus gigantescas ganancias a costa de la calidad de vida,
las culturas y economías locales de las comunidades rurales y urbanas.

Impulsemos una Nueva Fuerza de Izquierda que promueva un desarrollo sustentable que, bajo orientación estatal, garantice el cuidado de nuestro entorno y el acceso equitativo a los recursos de nuestro territorio, de forma armoniosa y respetuosa con la Naturaleza.

4. Educación y cultura democrática y popular.

La Educación debe ser un derecho, y nunca más un privilegio o simplemente un servicio, pues constituye una de las bases de una sociedad justa e inclusiva, que asegure la participación de todos y todas en su construcción y desarrollo. Una educación al servicio de la sociedad y no de intereses minoritarios. Que apunte hacia el bien común, hacia un Proyecto  País. Necesitamos un sistema educacional integrado y coherente, y no uno en que priman los intereses particulares, por sobre un interés nacional de igualdad.

Lo único que puede asegurarlo es el fortalecimiento de la educación pública, gratuita y laica, en todos sus niveles. Y, así mismo, una educación superior en función de un proyecto nacional de ciudadanos/as, profesionales, técnicos e  investigadores/as acorde al modelo de sociedad que queremos y no al que ofrece el mercado.

5. Valoración de la diferencia y la diversidad en la construcción de una sociedad incluyente


En nuestra sociedad la opresión y subordinación de la mujer se mantiene y reproduce en el actual marco legal, las relaciones sociales, el régimen político y el modelo económico. La Nueva Fuerza de Izquierda reconoce y acoge los principios feministas que abren caminos de liberación para las mujeres y fundamentan una sociedad
igualitaria para los géneros.

Chile debe romper con la dominación de sistemas como el patriarcado, el heterocentrismo y el etnocentrismo que, entre otros, instituyen una jerarquización que otorga menor valor y poder a toda expresión de la dignidad humana distinta al hombre, occidental y heterosexual.


Requerimos de una institucionalidad que reconozca la diversidad sexual, que otorgue derechos plenos a todas y todos, erradique la discriminación por opción sexual e identidad de género y reconozca y proteja las distintas formas de construir familia. Un Chile que respete y proteja los derechos de los diversos pueblos, etnias y culturas que convivimos en el suelo nacional, y que reconozca el aporte de nuestra importante población migrante y refugiada.

6. Una fuerza democrática y unitaria

La Nueva Fuerza de Izquierda debe plantearse como una organización capaz de insertarse y participar en todos los ámbitos de la actividad política y social, y disputar desde sus ideas y propuestas todos los ámbitos de acción y decisión política, respetando siempre la autonomía de las organizaciones sociales.

Debe ser una fuerza cuya unidad organizativa se base en la acción y la lucha por impulsar sus objetivos programáticos, es por ello una fuerza que asumirá valorar y reconocer, la diversidad ideológica de sus
miembros.

Debe ser una fuerza programática, integradora y unitaria, que busque y promueva la unidad de la izquierda y con todas las fuerzas democráticas en función de impulsar y llevar a cabo sus propuestas y objetivos programáticos.

Su organización interna debe ser transparente, garantizando la más profunda democracia interna y una disciplina conciente basada en las ideas que definen sus objetivos político programáticos. Una fuerza descentralizada, donde cada región o territorio asuma sus particularidades y tenga la autonomía necesaria y representación
equitativa. Con direcciones en permanente renovación, y que construya un modo distinto de aproximarse a la lucha política, social y cultural.

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